Uganda en primera persona: “El viaje que me llevó frente a los gorilas de montaña”

Los safaris son, sin duda, una de las experiencias más impactantes que se pueden vivir en África. La emoción al comenzar el día, la expectativa antes y durante el recorrido, los aromas de la naturaleza y el encuentro con los animales del lugar despiertan sensaciones difíciles de describir. Pero en Uganda existe una experiencia que lleva todo eso a otro nivel: adentrarse a pie en la selva para quedar cara a cara con una familia de gorilas de montaña.

Eso fue lo que hizo Marisela, miembro de nuestro equipo, cuando viajó para explorar algunos de sus parques nacionales más emblemáticos y vivir una de las experiencias de naturaleza más conmovedoras del planeta: el trekking de gorilas en el Parque Impenetrable de Bwindi.

“Hice otros safaris, pero este fue distinto. Los pasajeros que volvían de esta experiencia hablaban siempre del viaje con una emoción especial. Después de vivirlo, entendí por qué”, aseguró.

En Suri diseñamos viajes a medida y elegimos recorrer personalmente muchos de los destinos que recomendamos, porque creemos que no hay mejor manera de asesorar a nuestros viajeros que vivir cada experiencia en primera persona. Conocer los alojamientos, entender la logística y descubrir qué hace realmente especial a cada lugar.

Uganda, un destino que sorprende desde el primer momento

El viaje comenzó en el Aeropuerto Internacional de Entebbe. “Al salir del aeropuerto me encontré con una lluvia torrencial. Pero esta bienvenida lejos de ser un contratiempo, se convirtió en un buen presagio. Mi guía, Julius, me dijo: ‘Si África te recibe con lluvia, es una bendición’. Y tenía razón. Fue un viaje espectacular”.

Uganda es un país de contrastes. Este viaje comenzó en Kampala, una ciudad de muchos habitantes y bullicio; donde la vida se expresa apresurada; pero basta alejarse un poco de los centros urbanos para encontrarse con colinas cubiertas de vegetación, caminos de tierra y una naturaleza exuberante que parece no tener fin.

“Me sentí muy agradecida por la amabilidad de la gente y me sorprendió la cantidad de verde. Incluso en los trayectos por carretera sentía que estaba atravesando un paisaje intacto”.

Aunque muchas personas asocian la estación lluviosa con una época menos recomendable para viajar, la realidad es que Uganda puede disfrutarse durante todo el año. Las lluvias, frecuentes entre marzo y mayo y nuevamente en septiembre, intensifican el verdor y aportan una atmósfera casi cinematográfica.

“Viajé en marzo y me encantó. La niebla entre los árboles y el olor a tierra mojada hicieron todo más sensorial”, afirmó.

Queen Elizabeth: un safari clásico con paisajes inolvidables

La primera gran etapa del viaje fue el Parque Nacional Queen Elizabeth, uno de los más conocidos del país. Aquí el paisaje se abre y permite contemplar elefantes, hipopótamos, cobos de Uganda y una impresionante variedad de aves. “Llegué y ese mismo día hice un safari. Fue muy emocionante cuando cruzamos un elefante enorme al borde del camino que se quedó y pude fotografiarlo, y una cantidad increíble de mariposas de colores que acompañaban el trayecto de nuestro coche. Fue hermoso”.

Uno de los momentos más especiales fue la navegación por el Canal de Kazinga, un estrecho canal natural que conecta dos lagos y concentra una extraordinaria vida salvaje. “El paseo en barco fue precioso. Vimos hipopótamos, cocodrilos y elefantes muy cerca, siempre sin invadir su espacio. Y sí, sentí un poco de inquietud al ver los cocodrilos, pero la experiencia es muy segura”.

Es importante tener en cuenta que Queen Elizabeth presenta un ecosistema diferente al de otros parques africanos. Al no haber grandes extensiones de acacias, no es habitual encontrar jirafas, cebras o impalas. Estas especies sí pueden observarse en Parque Nacional del Lago Mburo.

Ishasha y el camino hacia Bwindi

Desde Queen Elizabeth, Marisela continuó hacia el sector de Ishasha, famoso por sus leones trepadores. Aunque esta vez no tuvo la suerte de verlos, la experiencia no perdió la magia. “Con los safaris pasa eso: nunca sabes exactamente qué vas a encontrar. No pude encontrar a los leones, pero muchas veces lo inesperado termina siendo incluso mejor, y lo disfruté muchísimo”.

El viaje prosiguió por carreteras de montaña hasta llegar a Bwindi, uno de los bosques más antiguos y biodiversos de África.

Dormir en plena selva

Los alojamientos en Uganda son parte fundamental de la experiencia. Muchos son pequeños lodges boutique, integrados en el paisaje y con una atención muy cercana.

“Estaba rodeada de naturaleza, con unas vistas impresionantes. La comida era deliciosa y el trato, increíblemente cálido. Recuerdo con especial cariño la sopa de calabaza que me prepararon una noche, ¡estuvo deliciosa!”.

En estos lugares se vive una sensación de desconexión, entre el silencio y el privilegio de dormir en uno de los entornos naturales más fascinantes del continente.

El trekking de gorilas en Bwindi: una experiencia única en el mundo

La observación de gorilas de montaña es una actividad altamente regulada para garantizar la protección de la especie.

Cada día se emite un número limitado de permisos y los grupos son de un máximo de ocho personas. Cada grupo visita una sola familia de gorilas y el tiempo de observación está estrictamente limitado a una hora. “Uganda es muy consciente del tesoro natural que tiene y lo protege con muchísimo respeto”, comentó Marisela.

Para realizar este trekking es imprescindible reservar el permiso con antelación, especialmente en temporada alta. La edad mínima de un viajero para ver gorilas es de 15 años, mientras que para el seguimiento de chimpancés en el Parque Nacional Kibale es de 12 años.

El día del encuentro

La mañana comenzó temprano. Tras el desayuno, el lodge preparó una bolsa con el almuerzo -algo que se hace para todos los viajeros que van a pasar el día fuera-, y llevó con ella suficiente cantidad de agua para la aventura que comenzaba.

En la base del parque, los rangers ofrecieron una charla detallada sobre las normas y el comportamiento adecuado. “Nos explicaron que debíamos llevar mascarilla, mantener la distancia y hablar lo mínimo posible. Lo más importante era no alterar a los gorilas”.

Marisela reconoce que afrontó el trekking con ilusión y también con cierto nerviosismo:

“Tenía muchísima expectativa y, al mismo tiempo, miedo. Sabes cuándo empiezas, pero no cuándo vas a terminar. Pero el bosque era precioso y me olvidé de ese miedo al instante. Había lianas, luz filtrándose entre los árboles y ese olor intenso a tierra mojada…”.

Frente al silverback

La familia de gorilas que le asignaron a su grupo fue la Rushegura, una numerosa familia compuesta por varios adultos y crías. Tras apenas 45 minutos de caminata, los encontraron. “Lo primero que vimos fue al silverback. Era enorme”, comentó.

Durante una hora, el grupo observó en silencio cómo los gorilas comían, descansaban y jugaban. “El bebé fue lo que más me emocionó. Era torpe, curioso y divertidísimo”.

En un momento, el silverback emitió un potente rugido para dejar clara su autoridad, pero no fue más allá: “fue impresionante, no voy a mentir. Nos quedamos completamente quietos. Y, acto seguido, se tumbó a dormir la siesta. Nos permitió seguir en el lugar…”.

Un encuentro profundamente emotivo

Lo que hace tan especial esta experiencia no es solo la cercanía física, sino la sensación de reconocimiento.

“Ver sus manos, sus miradas y cómo interactúan entre ellos es muy emocionante. Son tan parecidos a nosotros que resulta imposible no emocionarse”.

Marisela insiste en que no se trata de una actividad para “tachar de una lista”, sino de una experiencia que conviene vivir con paciencia y sin expectativas rígidas. “Es un espectáculo natural. Hay que ir con apertura y calma, sabiendo que lo que ocurra será un regalo”.

Turismo responsable y conservación

El trekking de gorilas es también un ejemplo extraordinario de turismo sostenible. Los ingresos generados por los permisos financian la conservación y benefician directamente a las comunidades locales.

Muchos viajeros optan por contratar porteadores, miembros de la comunidad que ayudan durante la caminata. “Mi porteadora se llamaba Pruvia y fue maravillosa. Es una forma preciosa de contribuir y, además, hace el trekking mucho más cómodo”.

Consejos para viajar a Uganda

Aunque no es necesario ser un gran senderista, es recomendable llegar con una preparación física básica y acostumbrado a caminar. El mejor consejo de Marisela es sencillo: “Llevar buenas botas de trekking, y que hayan sido usadas previamente. Creo que es lo más importante para caminar con seguridad y evitar ampollas”.

También recomienda vestir por capas y llevar un impermeable ligero, ya que la lluvia puede aparecer en cualquier momento.

¿Por qué viajar a Uganda?

Para Marisela, la respuesta es clara: “fue el safari más especial de mi vida”.

Uganda combina paisajes exuberantes, alojamientos encantadores, animales extraordinarios y una de las experiencias más emocionantes que se pueden vivir en África. Pero, sobre todo, ofrece algo difícil de describir con palabras. “Es muy único, muy especial y mágico”.

Descubrir Uganda con Suri

En Suri diseñamos viajes a medida y visitamos personalmente cada destino para ofrecer recomendaciones honestas y basadas en la experiencia real.

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